Mis posturas favoritas de Yin Yoga

Mis posturas favoritas en Yin Yoga

 

Es difícil decidir cuál es la postura que más me gusta de la práctica de Yin Yoga porque es el trabajo integrado de todas ellas lo que hace que mi mente y mi cuerpo realicen esa conexión y escucha interna que busco. 

 

Teniendo en cuenta que en una clase de Yin trabajamos con los músculos más relajados para llegar a los tejidos conectivos y más profundos del cuerpo, a la fascia, y que mantenemos varios minutos las posturas, os voy a hablar sobre las dos que más me gustan a mí, en mi práctica, que no tienen por qué ser las tuyas. 

 

Recordamos que cada cuerpo es distinto, con su forma esquelética, con su rango de movimiento. Y que como dice Paul Grilley, no es un yoga estético donde buscamos una forma concreta

 

Así que mis dos posturas son la Esfinge y la postura del Niño, conocida también como balasana. Además, suelo hacer primero la Esfinge que tiene una ligera compresión lumbar, y luego balasana, ya que la zona lumbar, después de salir de la anterior suele estar sensible. 

 

Esfinge 

 

Me gusta porque normalmente durante el día estamos más en flexión que extensión y nos ayuda a tonificar la columna y energéticamente, la zona de los riñones. Y no es una extensión tan intensa como podría ser la Foca u otra postura de Hatha que te pueda venir a la mente como Cobra o Perro que mira arriba. 

 

Comprimimos parte baja de la espalda, la columna se queda como un puente entre esa zona y la cabeza. 

 

Ahora, qué ocurre si tienes problemas de espalda o rigidez en la zona del sacro: sal de la postura. Se puede hacer de forma más suave, descansando sobre las costillas y separando los codos de ti para reducir la compresión en la zona baja de la espalda, o quizás para ti, quedarte tumbada boca abajo sea suficiente. 

 

Quizás se pueda hacer la extensión de otra forma tumbados boca arriba. Hay muchas opciones para investigar y adaptar según necesite tu cuerpo. 

 

Postura del Niño 

 

Es una de las posturas de descanso o relajación que más puedes encontrar en una clase. Y a mí, personalmente, me hace descansar y soltar. Además, normalmente, apoyar la frente sobre algún soporte o el suelo, hace que nos relajemos. 

 

Es una postura de recogimiento, de autoprotección. En Balasana, al estar con la cabeza hacia el suelo, hay menos distracción visual y, además, la misma posición del cuerpo, ayuda a ese recogimiento e introspección. 

 

Ahora, lo que para mí representa esta postura en cuanto a relajación, puede que para ti sea incómodo

 

El Niño es una postura que necesita flexión de cadera, flexión de las rodillas y flexión plantar. Aunque en Yin Yoga no buscamos un alineamiento como en Hatha Yoga, sí es verdad que si tu rango de movimiento es limitado, puede que no encuentres comodidad aquí ni tranquilidad, y no puedas mantener la quietud que buscamos en la práctica de Yin Yoga. 

 

¿Qué puedes hacer?  

 

Si la posición la vas a hacer como transición, es decir, como descanso entre otras posturas de Yin, y notas esa incomodidad, no la hagas, busca quedarte tumbada boca arriba en el suelo, en savasana, o sentada, o tumbada boca arriba con rodillas hacia el pecho y las abrazas, u otra opción que te vaya mejor como en reposo constructivo o tumbada boca abajo. 

 

Si la posición la vas a hacer porque está dentro de la práctica de la sesión, puedes tumbarte boca arriba y abrazar rodillas hacia el pecho; o sentarte, flexionar rodillas con plantas de los pies hacia el suelo e inclinarte hacia las rodillas, buscando que el cuerpo se suelte ahí. 

 

Otra opción es usar soportes como mantas, bloques, cojín, buscando con ellos acomodar el cuerpo. 

 

Como ves, en Yin podemos ir buscando diferentes opciones para buscar la quietud del cuerpo y que nuestra mente pueda ir hacia el interior y no estar pendiente de si molestan las rodillas o las caderas. 

 

Y para terminar, la reina de las posturas en yoga, SAVASANA. Sobre ella puedes leer este post en el blog. Es la postura final en las clases o entre posturas, como descanso. 

 

En savasana tienes la opción de relajar cualquier tensión de la práctica, de dejar ir. Si no haces el savasana final, a mi modo de verlo, pierdes una parte muy importante de asimilación de lo practicado. 

 

Como siempre, sé amable con tu cuerpo y modifica lo necesario. 

 

Namaste

 

 

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