Yin Yoga prenatal

Hola! 

Hoy os traigo un artículo especial dedicado a todas las futuras mamás. 

 

En lo que respecta a cualquier yoga para embarazadas, todas somos diferentes y lo que puede funcionar de maravilla para una mujer será ineficaz para otra. Lo más importante de todo es confiar en tu instinto. 

 

El embarazo no es el momento de intentar llegar a nuevas profundidades en tu práctica de yoga, si no de estimular suavemente los tejidos para ayudarlos a mejorar las tensiones que se produzcan durante el embarazo y a trabajar las líneas de los meridianos. Nuestros cuerpos están llenos de una hormona llamada relaxina que hace que su tejido conectivo sea más suave de lo normal. Esto significa que es mucho más fácil sobrecargar los ligamentos y el cartílago de tu cuerpo e incluso estirarlos demasiado y dañarlos.  

 

Uno de los beneficios del yin es que hay tiempo para adaptarse a las prácticas individuales y por este motivo os traigo este artículo dedicado especialmente a las mujeres embarazadas. 

 

Yin Yoga es un estilo de yoga en el que las posturas se mantienen de forma pasiva durante un periodo de tiempo dejando de la gravedad actúe sobre el cuerpo. De esta forma conseguimos llegar a los tejidos más profundos como son ligamentos, articulaciones y redes fasciales profundas. 

 

Al mantener las posturas, disfrutamos de los momentos de quietud, en los que podemos prestar atención a lo que está ocurriendo, aquí y ahora. 

 

Esta secuencia la pueden realizar mujeres embarazadas y no embarazadas, no obstante, como siempre, antes de realizar cualquier tipo de práctica, consulta con tu médico.  

 

A tener en cuenta: por muy flexible que fueras antes de estar embarazada, no vayas tan lejos como antes, mantén las posturas durante períodos más cortos, como máximo de uno a tres minutos y usa mantas, cojines y bloques para sentirse más cómoda. 

 

Aunque esta secuencia tiene un tiempo estimado en cada postura de unos 3 minutos, si sientes que necesitas salir antes, hazlo y descansa. 

 

Secuencia 

 

Descansa entre postura y postura unas respiraciones en la posición que te encuentres más cómoda, sentada o tumbada, para recibir las sensaciones de la postura anterior. 

 

Sukhasana o cualquier otra posición sentada en la que estés cómoda (3 minutos) 

 

Eleva las caderas sobre una manta o una almohada pequeña si eso te ayuda a crear más espacio para el bebé y siéntate sin tener sensación de tensión lumbar. Concéntrate en mover la respiración a través del cuerpo. Visualiza esa respiración que recorre tu cuerpo y el de tu bebé, sin cambiar nada en ella, sólo observa. 

 

Mariposa (3 minutos) 

 

Desde una posición sentada, junta plantas de los pies y déjalas más o menos separadas de la pelvis según como sientas tus rodillas. Poco a poco, irás flexionando hacia delante, deja que se redondee la espalda, siguiendo tu respiración. Utiliza soporte si necesitas para apoyar la cabeza o cojines o almohadas debajo del pecho. 

 

Si sufres de ciática, eleva las caderas sentándote sobre un cojín para que las rodillas queden más bajas que las caderas, o evita esta postura 

 

Esta postura incide sobre las líneas del Hígado, del Riñón y la Vejiga. 

 

Libélula (3 minutos) 

 

Separa las piernas hacia los lados, puedes dejarlas un poco flexionadas o no, según lo sientas. Utiliza soportes para la cabeza si necesitas y flexiona hacia delante, dejando espacio en el abdomen. 

 

Al igual que la Mariposa, incide sobre las líneas del Hígado, Riñón y Vejiga.
 

Gato – vaca 

 

Ve a cuatro apoyos, sobre manos y rodillas. Empieza a moverte de forma intuitiva, dando espacio a la respiración. Puedes moverte arqueando y redondeando espalda como en gato – vaca, o realizando círculos de cadera, movimientos laterales o movimientos tipo símbolo infinito. Permite la libertad de movimiento de tu cuerpo.
 

Niño con rodillas abiertas (3 minutos) 

 

Desde la posición anterior, comienzas a ir a la posición del niño o embrión, dejando que las rodillas se separen creando espacio en la zona del abdomen para la respiración y para el bebé. Apoya frente en el suelo o en un soporte. 

 

Incide sobre el Riñón y tambien sobre Bazo y Estómago. 

 

Malasana (2 – 3 minutos) 

 

Siéntate lentamente en una posición de cuclillas, ya sea apoyada en un bloque, varios o dejando que las caderas se hundan hacia el suelo sin un apoyo.  Puedes dejar las manos juntas en forma de namaste delante del pecho o hacia delante en el suelo. Deja que la respiración se mueva de forma suave mientras te acomodas en la postura.  

 

Líneas de meridianos: Hígado, Riñón y Vejiga. 

 

Descansa sentada sobre talones (1 minuto) 

 

Sal despacio de la postura y siéntate sobre los talones, dejando rodillas juntas o separadas. Si sientes demasiada presión en la zona de las rodillas, coloca un bloque o cojín entre las piernas para sentarte sobre él. Deja una mano en el corazón, otra en el abdomen y tómate estos momentos para conectar con tu respiración y con tu bebé. 

 

Savasana tumbada de lado 

 

Una vez hayas descansado, túmbate sobre el lado izquierdo unos momentos. Puedes colocar un cojín o manta entre ambas piernas para dar espacio. Observa los cambios que notas en tu cuerpo, en tu mente, y quédate en savasana el tiempo que quieras, recibiendo todos los beneficios de la práctica. 

 

Practica con cuidado, escuchando mucho las indicaciones de tu cuerpo y disfruta! 

 

Un abrazo a todas las mamás! 

 

 

 

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