Tu puerta de entrada a la meditación

¿Qué es la meditación? 

 

Existen muchas definiciones para la meditación, pero podríamos resumirlo en un ejercicio o práctica mental, en la que entrenamos nuestra mente, a través de la atención, para que encuentre un estado de calma y serenidad interior.  

 

«Meditación es la calma progresiva de la mente hasta que llega a su origen en el silencio. La meditación te lleva al origen de los pensamientos, que es conciencia pura, la mente incondicional. Es un campo de posibilidades, de sincronicidad y de creatividades».  

Deepak Chopra . Puedes ver el video completo en este link: https://youtu.be/5bwuKxvFqzI

 

El propósito último de la meditación es transformar la mente,

familiarizarnos con los estados mentales positivos. 

 

Pequeños pasos 

 

En la meditación podemos ir progresando poco a poco. Seguramente al principio nos costará bastante. La mente nunca está quieta, la postura nos resulta incómoda, de repente nos acordamos de algo que teníamos que haber hecho o de algo que tenemos que hacer, no sabemos si lo estamos haciendo bien, mal, si tenemos que sentir algo especial… Abrimos un ojo para ver cuanto tiempo llevamos, por si no ha sonado la alarma y nos hemos pasado del tiempo previsto, llegando tarde a nuestros compromisos. Si escuchamos un ruido nos distraemos. Nos ocurre a todos, pero llegará un momento en el que nos dará igual si hay ruido o no alrededor, y en el que encontraremos la postura en la que estar cómodos.  

 

Para comenzar, podemos buscar un lugar en el que estemos tranquilos y ponernos ropa cómoda. Una vez lo tengamos, nos sentamos, bien en el suelo con las piernas cruzadas o en una silla, teniendo en cuenta que estaremos un rato y el cuerpo empezará a avisar de que está ahí con posibles hormigueos u otros síntomas. Desde aquí, intenta que los hombros, brazos y manos estén relajados y simplemente cierra los ojos. Si estás sentado en una silla, deja que los pies se apoyen en el suelo y, si no fuera así, utiliza un soporte para ello (manta, caja, cojín, etc). Comienza a llevar la atención a tu respiración sin modificarla, sólo pon tu atención en ella, para a continuación, observar tu mente. 

 

No es fácil, requiere práctica hasta que comiences a sentirte más o menos cómodo dentro de la postura y con las emociones y pensamientos que surgen. Poco a poco, quizás comiences a notar la mente más clara, mejorando la concentración y la atención; generando una nueva perspectiva ante situaciones que te estresan, desarrollando nuestra autocompasión y nuestra relación con los demás. 

 

Respecto a la actitud, es importante no juzgar ni rechazar las sensaciones, pensamientos o emociones que surjan. No pienses: esto está mal o esto está bien. Solo observa y toma conciencia de todo ello, permitiendo que fluya con libertad, como si fuera agua.  

 

Aquí os dejo un texto de una meditación que se puede realizar de forma corta o más larga, dependiendo del tiempo que dejemos para observar pensamientos, emociones, etc. Puedes comenzar con 3 minutos y según vayas practicando, ir aumentando poco a poco: 

«En la postura que hayas elegido, deja que tu cuerpo se acomode a este momento.

Tómate este tiempo para ti, llegando al momento presente, sin intervenir, sin juzgar.

Realiza varias respiraciones profundas, inhalando por la nariz y soltando el aire por la boca, dejando que la exhalación sea larga, permitiéndote soltar lo que traes contigo.

Y a continuación, deja que la respiración siga de modo natural, inhalando y exhalando por las fosas nasales, sin prisas.

Nota la suavidad del aire al entrar y salir, quizás puedas notar el roce del aire en la piel en este movimiento, e incluso, puedes observar si la temperatura es distinta cuando el aire entra, a cuando vuelve a salir por la nariz.

Afloja los músculos del cuerpo, permitiendo que éste se ablande.

Observa las sensaciones del cuerpo, el contacto el cuerpo con la base que lo sostiene, ya sea la silla o el suelo, el movimiento del abdomen, del plexo solar al respirar…

Ahora, lleva tu atención a la mente, observa el flujo de pensamientos que van pasando por ella, sin identificarte con ellos.

Deja que sigan su camino, como si estuvieras observando las ramas o las hojas que fluyen por el río, no se detienen; de la misma forma, los pensamientos tampoco se detienen, siguen el fluir del río…

Quédate aquí observando. y si alguna vez te enredas demasiado en algún pensamiento o emoción, lleva la atención a la respiración

 

Tips para meditar 

 

ROPA CÓMODA Elegir una prenda de vestir ancha es la mejor alternativa para sentarse a meditar. 

 

UN LUGAR TRANQUILO Encuentra un lugar que te permita estar relajado y sin interrupciones. Puede ser una rincón o habitación de tu casa, el jardín.. 

 

POSTURA Siéntate con la espalda relativamente erguida, no tiesa. Alarga hacia arriba la columna pero de forma suave, relajada, con sus curvaturas naturales. Respira hondo y mantén los hombros y brazos relajados. Si no puedes mantener las piernas cruzadas, puedes sentarte en una silla, sin apoyar la espalda en el respaldo, con los pies apoyados en el suelo. 

 

CÉNTRATE EN UN OBJETO Céntrate en un objeto o en la respiración (con los ojos cerrados). 

 

OBSERVA TU MENTE Y RESPIRACIÓN El síndrome de la mente de mono ocurre cuando intentas concentrarte pero tu mente salta sin parar de un sitio a otro. Ocurre nada más que comienzas a meditar. Esto es algo normal que hay que aceptar. Simplemente observa lo que ocurre sin querer controlar o llegar a algún lugar y céntrate de nuevo en tu respiración. 

 

LLEVA UN REGISTRO Anota después de la meditación, tus sensaciones, emociones o pensamientos, que hayan surgido durante la práctica y vuelve de vez en cuando a leerlo, te sorprenderá. 

 

Comienza el viaje hacia ti mismo! 

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