Los cambios y la impermanencia

Los cambios y la impermanencia a través de la meditación y el yoga

 

A lo largo de la vida vivimos todo tipo de situaciones. Independientemente de que éstas sean positivas o negativas, alegres o tristes. Normalmente, con las situaciones que nos gustan, con las que estamos cómodos, tendemos a aferrarnos a ellas. Pero a veces, también nos aferramos a situaciones negativas o tristes, al dolor. 

 

En el budismo se dice que todo es impermanente, que todo es transitorio y cambia, aunque nosotros lo rechacemos o lo queramos conservar. Podemos aceptar los cambios y fluir o nos podemos quedar atrapados en relaciones, sentimientos y momentos dolorosos. Cuando nos apegamos y nos resistimos a aceptar los cambios, aparece el sufrimiento. 

 

Hay una forma de ver la impermanencia que quizás sea más fácil: vemos que todas las cosas cambian. Vemos enfermedad, vejez y muerte. Vemos el cambio de las estaciones y del clima, de la sociedad y nuestras emociones. Podemos aprender a relajarnos en una experiencia al darnos cuenta que es transitorio, o podemos dejar de resistirnos al cambio y darnos cuenta que es inevitable. Podemos aprender a tener compasión reconociendo que todos los seres están sujetos a la enfermedad, vejez y muerte.  

 

Otra forma de entender la impermanencia es por medio de la comprensión, con la observación directa de la naturaleza de las cosas.  Empezamos a ver que todas las cosas, incluso esas cosas que parecen constantes, están en constante cambio. 

 

Con esta visión de temporalidad viene la comprensión y aceptación de que en nuestra vida existen los cambios, aumentando nuestra capacidad de vivirla en el momento presente. 

 

Si somos conscientes de que todo terminará, hasta lo que no nos gusta, lo podemos afrontar cada día con nuestra mejor actitud. Muchos de nosotros nos pasamos media vida planificando el futuro, poniéndonos muchas veces barreras. Muchas veces nuestros planes cambian aunque tengamos proyectos en mente, solo tenemos que fijarnos en estos casi dos años que llevamos de pandemia. 

 

La respiración es una de nuestras herramientas más poderosas. Tiene la capacidad de calmarnos cuando respiramos conscientemente. Apóyate en tu respiración para hacer frente a esos cambios o dificultades que la vida te ofrece. La respiración actúa como un ancla que te mantiene en el momento presente. Es importante que reflexionemos sobre todo lo que va bien en el momento presente. Lo que está bien ahora. 

 

La meditación y el yoga pueden ayudarnos mucho para ser más conscientes de nuestro presente. 

 

En este enlace puedes acceder a un artículo que escribí hace tiempo sobre el hecho de ser flexibles, no solo en yoga, que espero que te sea también de utilidad.

 

A lo largo de estos dos años que llevamos con el Covid-19, hemos pasado por distintas situaciones en las que las cosas no salían como teníamos planeadas, en las que quizás teníamos proyectos que hemos tenido que posponer, hemos tenido pérdidas, etc. Estas situaciones pueden producirnos malestar, dolor o tristeza. La cuestión aquí es si nos aferramos a eso que no ha salido, a eso que hemos perdido, o quizás damos tiempo para aceptar esa emoción y ver qué es lo que se puede hacer, qué oportunidades tenemos ahora o si necesitamos buscar ayuda. 

 

Es una época de muchos cambios, en la que las personas se plantean si seguir en el mismo lugar en el que estaban antes o mudarse, si dar un nuevo rumbo a su vida y está bien, siempre teniendo cuenta que pueden aparecer dificultades que tendremos que afrontar, permitiendo espacio para que las emociones se expresen, observando sin reprimir o negar lo que es,  darnos cariño y comprensión. 

 

Personalmente, este modo de percibir los cambios, es una herramienta que utilizo y he utilizado durante este tiempo, claro que surgen miedos, el no querer que las cosas cambien, el ver que lo que estaba planeado no se puede hacer y todo ello unido a la incertidumbre, pero ahí está el trabajo a realizar, darte cuenta, ver que lo que ha ocurrido ya no se puede cambiar y estar más presente en lo que ocurre, eso me da tranquilidad y me ofrece la oportunidad de estar atenta a lo que hago, sanar mi mente o limpiarla de pensamientos repetitivos y, si planeo hacer algún cambio o realizar algún proyecto, estar abierta a las circunstancias que pueden variar. No hay que tener miedo a los cambios

 

Un abrazo. 

 

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