Cómo hacer tiempo para tu práctica de yoga

Encontrar tiempo para nuestra práctica de yoga puede parecer una tarea imposible.

 

Con las tareas del día a día, del trabajo, niños, extras fuera del trabajo, tareas en casa, lo único que te apetece hacer a última hora es tumbarte en el sofá y ver alguna serie o simplemente quedarte tumbada sin hacer nada más. Quizás llegas a sacar la esterilla y piensas: “me tumbo en savasana un momento” y ya no sales de ahí. 

 

Es cierto que el día tiene 24 horas y que hay necesidades básicas que cubrir como dormir, alimentarse, trabajar, pero también es necesario buscar un momento para cuidarse. O no? 

 

Te hago una pregunta: si enciendes la televisión y te quedas viendo lo primero que aparece, quizás sin hacer demasiado caso porque estás mirando el móvil a la vez, ¿te estás cuidando? 

 

Mantener una práctica constante y sin pausas requiere disciplina como ocurre con otros hábitos, incluso cuando ya se ha convertido en un hábito requiere disciplina. 

 

En mi caso, practico por la mañana y, en invierno, cuando suena el despertador, lo primero que pasa por mi mente es: me quedo en la cama que hace mucho frio. Algún día cedo a mi pensamiento, pero la inmensa mayoría, hago un esfuerzo y me levanto porque sé que después de la práctica, mi cuerpo y mi mente se sentirán mejor. 

 

Si te dijeran que durante media hora vas a hacer algo que te dará bienestar, ¿dirías que no?

 

El moverte, el llevar atención a tu cuerpo, a tu respiración, tiene beneficios como la mejor gestión del estrés, la recuperación de movilidad en el cuerpo, en las articulaciones, la salud de tu sistema nervioso y muchas más. Con cada movimiento que haces se crea una conexión entre el cuerpo y la mente. Además, el tiempo que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro cuidado, a mejorar nuestra salud física, mental y emocional debería ser una prioridad. 

 

Aquí te dejo algunas sugerencias para animarte en tu práctica.  

 

  1. Programa el horario

 

Puedes poner una alarma en el teléfono como recordatorio, con la intención no de que cuando suene, la pospongas, si no de hacer como si tuvieras una cita con tu fisio, con el dentista, con la peluquería o una reunión, lo que quieras que te ayude a no saltarte la hora. 

 

En el caso de que asistas a clases en directo vía zoom por ejemplo, al tener ya un horario establecido, es más fácil tener esta sensación de “cita”. 

 

  1. ¿Cuántos días?

 

Puedes combinar prácticas cortas con alguna más larga. Quizás al empezar con 15 – 20 minutos sea suficiente, 3 veces por semana, es mejor hacer poco cada vez que no todo el esfuerzo un día y no hacer nada más en toda la semana. 

 

  1. Ten preparadas las cosas

 

Si te dejas preparado a la vista, la ropa que vas a usar, la esterilla y los soportes, es más fácil que cuando lo veas al cerebro no le cueste tanto. Cuando practicas en casa, necesitamos una ayuda extra con la planificación. 

 

  1. Secuencia

 

Igual que con la ropa, esterilla y demás utensilios, puedes ponerte en la alarma qué clase quieres hacer o con quien vas a practicar. Quizás ese día quieras realizar algo más suave, unos estiramientos, o algo más dinámico. Si tienes algún profesor que sigas online, ya sea en directo o en diferido y lo tienes previsto, también ayuda. 

 

Si no sigues ningún profesor, puedes hacer la secuencia que suelas realizar con saludos al sol, asanas, meditación, pranayamas, etc. No te olvides de realizar una relajación final en savasana para equilibrar la práctica y recibir sus beneficios. 

 

Antes de que hagas tu práctica, es recomendable tomar un momento para preguntarte cual es tu nivel de energía ese día, si notas alguna tensión en tu cuerpo, como te sientes internamente: tranquila, nerviosa, dispersa, sobrecargada mentalmente, agitada, etc. Con el fin de ser más consciente a la hora de practicar. 

 

  1. Si aún así ves que te cuesta… 

 

Si con lo anterior no consigues establecer la rutina de la práctica, puedes comenzar con unas respiraciones que te van a llevar muy poco tiempo: 

 

Por ejemplo: inhala por ambas fosas nasales y exhala varias veces en silencio. La respiración tranquila aclara los pensamientos. 

 

También puedes elegir una afirmación que se alinee con tu día y contigo. Por ejemplo: merezco tiempo para cuidarme y nutrirme. 

 

Habrá días en los que simplemente no podrás practicar yoga físico, sin embargo, puedes practicar los otros aspectos del yoga como la meditación, las respiraciones mientras caminas o la atención mientras estás realizando alguna tarea. Recuerda que el yoga no son solo posturas (asanas) sino que va mucho más allá, esa es solo una parte. La forma en que te relacionas con los demás puede ser yoga.

 

La forma en que te tratas a ti misma puede ser yoga. La forma en la que realizas las tareas del día a día, también puede ser yoga. 

 

Y lo más importante, no te castigues si un día no practicas, sé agradecida con lo que has hecho, puedes echar la vista atrás y ver hasta donde has llegado, y darte las gracias por ello. 

 

Feliz práctica 

 

Namasté 

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