pies tadasana

Tadasana, postura de la Montaña

Tadasana, postura de la Montaña

 

Si tuviera que escoger una postura o familia de posturas dentro de la práctica de yoga, yo me quedo con las posturas de pie, con Tadasana, la postura de la montaña. 

 

  

Es una postura que a veces pasa desapercibida, enseguida te colocas y estás pensando en los saludos al sol que vas a hacer. 

 

  

Si hay algo que me gusta en mi práctica en esa posción y que intento que aprecies cuando estás en clase, es tu soporte bajo los pies, asegúrate de que tienes una buena base, cierra tus ojos, y cuando ves que te puedes sostener, que estás estable en ambos pies, entonces, continúa tu práctica. 

 

El texto que viene a continuación es un extracto de Charlotte Selver en su libro “Despertando” sobre el estar de pie: 

 

“Al estar de pie, aseguraros primero de que tenéis una buena percepción de la base sobre la cual estáis de pie, de manera que podáis sentir su soporte…cuando estéis perfectamente seguros de que os podéis mantener de pie aquí, entonces os pediría que cerrarais amablemente vuestros párpados y sintierais cómo es el mundo cuando no tenéis los ojos abiertos…si tenéis alguna sensación de lo que hay a vuestro alrededor…el aire…y de lo que hay debajo de vosotros…y de vuestro propio mundo interior…si podéis sentiros a vosotros mismos mientras estáis aquí de pie…si tenéis cualquier sensación de algo que esté sucediendo en vosotros…cualquier signo de vida….” 

 

Y si te acuerdas la próxima vez que estés en esta posición de este texto o, simplemente de estar con un poco más de atención a tu postura, mira si sientes alguna sensación o no, si hay algo distinto en tu percepción, a lo mejor notas que tus talones no están cómodos en el suelo, a lo mejor notas que tienes más peso en los dedos de los pies, como preparada para salir corriendo, a lo mejor un pie es distinto al otro, quizás notas que pierdes el equilibrio, quizás con los ojos cerrados te concentras más que con ellos abiertos. 

 

Y todo esto que sentimos en esa zona del cuerpo, que se conecta con el resto del cuerpo a través de la fascia como una red, se va a transmitir a través de los receptores que tienen: Golgi, Pacini, Ruffini e intersticiales. 

 

Toda la fascia de la planta del pie continúa hasta la coronilla en la cabeza, con la función de enderezar nuestra parte posterior, mantener la estabilidad de la postura y proteger la superficie posterior de nuestro cuerpo.  Los pies representan una pequeña parte, pero una parte muy importante. 

 

Después de hacer ese ejercicio de observación, te propongo hacer el siguiente: 

 

De pie, inclínate hacia delante, de forma relajada, sin que los músculos estén tensos, como haríamos en la postura del Colgado en Yin, mira hasta donde llegas sin forzar. Luego te incorporas y puedes hacer algún ejercicio con pelotas para los pies. Cuando termines, te vuelves a inclinar hacia delante como al inicio y mira si percibes alguna diferencia. Normalmente se nota como más ligera la planta del pie y más flexibilidad en la postura. 

 

Todo este trabajo, se puede realizar con todo el cuerpo, observando y trabajando de distintas formas.

 

Si haces el ejercicio, puedes dejar un comentario con tus sensaciones.

 

Namasté 

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