Yoga oncológico: una práctica integral
Yoga oncológico: una práctica integral
El diagnóstico de cáncer puede ser un desafío abrumador tanto física como emocionalmente. Sin embargo, existen herramientas complementarias que pueden mejorar significativamente la calidad de vida de las personas durante y después del tratamiento. Una de ellas es el yoga oncológico, una práctica adaptada que ofrece múltiples beneficios para el bienestar integral.
¿Qué es el yoga oncológico?
El yoga oncológico es una forma de yoga diseñada específicamente para personas que viven con cáncer. A través de posturas suaves, técnicas de respiración y relajación, esta práctica busca mejorar la flexibilidad, la fuerza, la relajación y el bienestar emocional de los personas. El yoga oncológico se adapta a las necesidades individuales de cada persona, teniendo en cuenta las limitaciones físicas y emocionales impuestas por la enfermedad y los tratamientos.
Beneficios del yoga oncológico
El yoga oncológico ofrece una serie de beneficios físicos que pueden mejorar significativamente la calidad de vida:
- Las posturas suaves y las técnicas de respiración promueven la relajación muscular y la liberación de endorfinas, los analgésicos naturales del cuerpo.
- Mejora de la flexibilidad y fuerza: el yoga ayuda a mantener o mejorar la flexibilidad y la fuerza muscular, lo cual es fundamental para prevenir la rigidez y la debilidad causadas por el cáncer y los tratamientos.
- Alivio de la fatiga: la fatiga es un síntoma común en pacientes con cáncer. El yoga puede ayudar a combatir la fatiga al mejorar la circulación, aumentar los niveles de energía y promover un sueño más reparador.
- Mejora del sueño: las técnicas de relajación y respiración del yoga pueden ayudar a reducir el insomnio y mejorar la calidad del sueño, lo cual es esencial para una buena recuperación.
- Reducción del estrés y ansiedad: el yoga es una herramienta poderosa para reducir los niveles de estrés y ansiedad, que son comunes en pacientes con cáncer.
- Mejora del estado de ánimo: la práctica regular de yoga puede aumentar los niveles de serotonina y endorfinas, neurotransmisores asociados con el bienestar y la felicidad.
- Aumento de la autoestima: puede ayudar a las personas a sentirse más empoderadas y a recuperar el control sobre su cuerpo.
- Facilitación de la adaptación al diagnóstico: proporciona un espacio seguro para procesar las emociones relacionadas con el diagnóstico y el tratamiento del cáncer.
Adaptaciones del yoga para diferentes tipos de cáncer
El yoga oncológico se destaca por su capacidad de adaptarse a las necesidades específicas de cada persona. Los tratamientos contra el cáncer, como la quimioterapia o la radioterapia, pueden causar efectos secundarios diferentes en cada persona, y el yoga puede ayudar a mitigar estos efectos.
Por ejemplo, las mujeres con cáncer de mama a menudo experimentan linfedema, una acumulación de líquido que causa hinchazón en el brazo. Las posturas de yoga se adaptan para evitar presionar el brazo afectado y promover la circulación linfática. En el caso del cáncer de pulmón, pueden experimentar dificultad para respirar y fatiga. El yoga se enfoca en ejercicios de respiración profunda y posturas que fortalecen los músculos respiratorios.
En general se tratan de evitar posturas y movimientos que causen dolor o generen un exceso de tensión muscular; se incorporan descansos y se utilizan props (como mantas o bloques), para facilitar la realización de las posturas; se evitan posturas que presionen el abdomen para evitar las náuseas y se facilitan posturas que promuevan la relajación.
Si estás considerando incorporar esta práctica a tu rutina, consulta con tu médico antes y luego, puedes contactar con un profesor o profesora especializada en yoga oncológico.
En Oviedo, las sesiones las facilita Beatriz Ledesma, especializada en Yoga oncológico y que forma parte de la RED Internacional de Yoga oncológico.
En este enlace puedes encontrar un mapa con las personas que facilitamos este tipo de sesiones.
Namasté